"Lingua, arte e esprito"

Orígenes y evolución del Nacionalismo Gallego

por María Dolores López Sánchez

Después de los denominados 'séculos escuros', que van desde la época de los Reyes Católicos hasta el siglo XIX y durante los que se prohibió el uso de la lengua gallega, tiene lugar a mediados del siglo pasado un movimiento, en principio literario y, en paralelo con otros movimientos similares acontecidos en otras regiones, denominado 'Rexurdimento', que pretendía una situación de igualdad entre el uso del gallego y el castellano.

Dicha corriente fue promovida por los que ahora pasan por ser los autores más reconocidos de la literatura gallega y que recibieron el nombre de 'Los Precursores'. Se trataba de escritores (literatos y políticos) que habían iniciado la reivindicación de Galicia en un momento en que el nacionalismo se encontraba en pleno auge en toda Europa. La denominación y la lista de sus componentes son debidas al historiador y periodista gallego Manuel Murguía, casado con Rosalía de Castro, que, en su libro Los Precursores hablaba, por este orden de: Faraldo, Aguirre, Sánchez Deus, Moreno Astras, Pondal, Cendón, Rosalía de Castro, Avendaño, Vicetto e Ignotus. Lista que, según él mismo explica, pensaba ampliar.

Destacaban en este grupo las manifestaciones líricas de Pondal, Rosalía o Curros, los escritos periodísticos y combativos de Faraldo, los estudios históricos de Murguía y los análisis jurídicos y económicos de Brañas; de lo que se deduce que cada miembro de dicho movimiento trató de 'especializarse' en un campo concreto de estudio, para realizar un análisis de la situación de Galicia en aquellos momentos, y tratar de aportar soluciones a ciertos problemas económicos y culturales que, según ellos, estaba provocando la política centralista de Madrid.
Durante los primeros años siglo XIX Galicia pasó por un período de desarrollo en todos los campos, especialmente por la difusión de las ideas liberales y la ideología de las Cortes de Cádiz. Durante la Guerra de la Independencia Galicia se había mantenido prácticamente ajena de la ocupación francesa, lo cual hizo de ciudades como La Coruña focos más importantes del liberalismo. Esto, a su vez, promovió el desarrollo de sectores como la prensa y el comercio exterior, a través de los puertos. A esto hay que añadir que los gallegos, gracias a sus victorias frente a los franceses, habían logrado una serie de libertades y privilegios de Madrid, pero con la política 'centralista' del primer tercio del siglo XIX, estas libertades y derechos fueron perdiéndose paulatinamente. Dicha pérdida supuso un grave retroceso para el desarrollo económico y cultural de la burguesía gallega, entre la cual comenzaron a destacar un grupo de intelectuales, decididos a expresar sus inquietudes. Algo comparable ocurría en el País Vasco y en Cataluña, aunque en ambos casos la reacción fue posterior.

Se dio entonces una crisis del sistema rural que predominaba en Galicia, ya que en aquellos tiempos su economía se basaba en el agrarismo. La base de la política centralista pretendía una reestructuración del gobierno de las regiones, de una manera uniforme, sin tener en cuenta las costumbres y tradiciones de pueblos como el gallego. Se veían amenazadas las estructuras sociales existentes hasta entonces. Por esta razón los 'Precursores' basaban sus supuestos nacional-provincialistas en ideologías conservadoras frente al desarrollo industrial, superando de esa manera el inicial influjo liberal. Así, Faraldo, periodista combativo y gran polemista, reaccionó contra la reorganización administrativa del Estado, realizada por el Gobierno de Cea Bermúdez en 1833; Murguía basó sus reivindicaciones en el pasado celta, agrícola y ganadero, y Brañas, académico y periodista, trató de establecer las bases jurídicas que limitasen o, por lo menos, amortiguasen el proceso industrial promovido desde Madrid.

Retomando las ideas de Brañas "En 1843, na Asambreia de Lugo, Antolín Faraldo pon a discusión se Galicia debe ou non ser independente. Por un voto non se discutiu", como afirmaba Murguía. Faraldo comenzó a hacer referencia a esta posible independencia hablando de la 'Grande Obra', lema que se convertiría, junto con el 'Deus Fratesque Galleciae' recogido de los Irmandiños (movimiento revolucionario contra el poder central surgido en Galicia durante los 'séculos escuros'), en la divisa del grupo.
Pronto se dieron una serie de contradicciones. Los mismos que antes abogaban por el autogobierno, en ocasiones dieron marcha atrás y se mostraron partidarios del centralismo. Éste fue el caso de Brañas, lo que haría que Risco, hoy en día conocido como el más radical ideólogo del nacionalismo gallego, le acusase de mostrar demasiado respeto por su 'propia conveniencia' y que el galleguismo de las nuevas 'Irmandades' debería alcanzar una formulación más radical. Brañas agrupó a los regionalistas vinculados a la universidad de Santiago y abogó por la descentralización, gobierno interior de las regiones, sistemas federativos...Todo ello lo recogió en su obra Bases generales del Regionalismo y su aplicación a Galicia. Coincidió bastante con las Bases de Manresa (programa similar de los nacionalistas catalanes conservadores), discutida en las Cortes de 1901. Sirvió además de referencia para el nacionalista catalán Cambó, que más adelante reconocería haberse inspirado en la obra de Brañas.

En 1855 Vicetto y Murguía comienzan a publicar en La Coruña, la revista El Clamor de Galicia, plataforma de difusión del regionalismo y de gran influencia todavía en el siglo XX. Murguía siguió de cerca la formación de las 'Irmandades da Fala', asociación formada para la defensa, normalización y normativización de la lengua gallega. Hemos de tener en cuenta que en aquellos años el gallego se encontraba en una situación de disglosia, ya que estaba considerada una 'lengua vulgar' y poco apropiada para las clases sociales más elevadas. Pero Murguía no se vinculó a ellas, como lo hicieron su compañeros de la 'Cova Céltica', probablemente porque por aquellos años no se lo permitía su labor como presidente de la Academia Gallega.

La formación de las 'Irmandades da Fala'

La posición de neutralidad de España en la guerra europea ayudó al desarrollo de Galicia. Cuantiosos capitales, en su mayoría de procedencia catalana, se instalaron en territorio gallego y fomentaron el desarrollo de las industrias navieras y conserveras.
Desaparecida la 'Solidaridad Gallega', primer 'partido' nacionalista gallego, en 1916 el ideólogo nacionalista Villar Ponte publicaba su manifiesto que daba lugar a un nuevo tipo de 'Irmandades', de vocación política. Se trataba de un llamamiemto en favor de la agrupación pro defensa de Galicia. Siguiendo las aportaciones ideológicas de Villar Ponte, el 17 de mayo de 1916 se constituía en La Coruña la primera 'Irmandade dos Amigos da Fala' y, más tarde, buen número de ciudades gallegas hacían lo propio. Entre 1916 y 1936 fueron muchas las agrupaciones políticas que se formaron, a veces competitivas entre sí. Pero nunca llegarían a tener verdadero poder político, hasta que en 1931, poco después de la instauración de la II República, un grupo de hombres, integrantes de las 'Irmandades', crean el 'Partido Galeguista'. Dicho partido representaría, en el ámbito gallego, en el Parlamento estatal e, incluso, en organismos internacionales, las inquietudes nacionales de Galicia. Se trataba de un partido heterogéneo: convergían en él políticos de las más diversas tendencias, desde los más conservadores a los progresistas más radicales, y desde los independentistas a los federalistas; únicamente les unían sus ideas nacionalistas.

La reivindicación lingüística

Francisco Fernández del Riego, prologuista de Villar Ponte, dice que los miembros de las 'Irmandades':.. "Atribúenlle a fala unha consideración de instrumento de loita, de arma imprescindibel pra o conquerimento dunha autonomía espritoal e política e dunha cultura xurdialmente autoctona". Vicente Risco en su Teoría do nacionalismo galego dice: "Si hoxe Galiza ten come pobo -non coma grea de homes multitudinar e sen concencia como os fatos de ovellas- un porvir dediante e unha misión histórica, e somentes por ter unha fala de seu".
Según ellos la importancia de la educación en gallego atendía a tres razones:
a) La lengua es parte del alma colectiva de un pueblo.
b) El gallego era hablado entonces por las cinco sextas partes de la población.
c) Por su semejanza con el portugués servía de instrumento de comunicación internacional que convenía conservar y cultivar.
La influencia portuguesa, a través de leyes fonéticas y fonológicas, gramaticales, semánticas y lexicográficas, tuvo en esta época gran relevancia para los integrantes de las 'Irmandades', pues llegaron a plantearse la unificación de ambas lenguas. Risco fue el encargado de dicha tarea. En los Estatutos de Os Amigos da Fala Galega (nombre del primer grupo coruñés, organizado por Villar Ponte) fechados en La Coruña el 18 de mayo de 1918, se manifiesta esta inquietud. La revista A Nosa Terra fue fundada como 'Idearium da Irmandade da Fala en Galicia e nas colonias d'América e Portugal'.

En la actualidad el gallego está considerado una lengua y no un dialecto, al igual que el catalán y el vasco. Las tres al igual que el castellano, cuentan con Reales Academias, por lo que se encuentran ya en una situación de normalización y normativización. Debemos apuntar que el gallego es una lengua independiente del portugués, pese a que todavía existe un movimiento lusista, que pretende la unificación de ambos idiomas y territorios, cuya hipotética capital se encontraría en la ciudad de Oporto.

Nacionalismo y regionalismo

La distinción entre el regionalismo moderado y otro más radical, defendido por las 'Irmandades' dió lugar a la autocalificación de las mismas como 'nacionalistas'. Se basaban en el 'principio de las nacionalidades', promulgado por los pensadores de unificación italiana de mediados del siglo XIX y que postulaba que cada nación debe formar un solo Estado y tiene el derecho de hacerlo. En la I Asamblea de las 'Irmandades' se criticará al regionalismo moderado, denominado 'bien entendido' y se abogará por la definición de nacionalistas. La polémica entre regionalistas y nacionalistas queda patente en la prensa de la época. Entre los oponentes al nacionalismo se cuentan personajes como el político Calvo-Sotelo, o los escritores del 98 Miguel de Unamuno y Ramiro de Maeztu.
Además, las diferencias dentro del grupo de los nacionalistas irán incrementándose durante el período republicano. Entre los componentes iniciales del Partido Galleguista y asistentes a la Asamblea de Pontevedra figuran ya dos agrupaciones, 'Dereita Galeguista' y 'Esquerda Galeguista', tendencias que sobrevivirán a su integración. Por lo que se refiere a la idea de Galicia como nación, sólo se llega a la conclusión: "Galicia, unidade cultural. Afincamiento das características da personalidade galega: Lingua, arte, esprito".

Autonomía política, federalismo y separatismo

En 1918 la reivindicación principal era la de alcanzar un nivel de autonomía, algo inaceptable para el Estado central de Madrid. La actividad nacionalista no quedaba limitada a la simple lucha por la obtención de la autonomía. Además era preciso dedicarse a lo que se denominaba la 'reconstrucción espiritual' de Galicia.

Ante la imposibilidad de que el gobierno de Madrid concediera la autonomía a Galicia, en 1920 el anterior nacionalista radical Vicente Risco hace referencia a la cuestión de las nacionalidades y los derechos de las mismas, y afirma que la única síntesis posible de esos principios con la descentralización, dadas las circunstancias, consiste en constituir Estados Federales. Por el contrario, respecto al supuesto de coincidencia de Nación y Estado, base de la ideología de los nacionalistas, se considera inaceptable un régimen federal.

Por otro lado, la mayor parte de las 'Irmandades' que se mantenían en una situación 'apolítica', pero de las que había surgido el Partido Galleguista, tratan de dejar claro que su doctrina no era separatista. En cambio, dentro del Partido Galleguista al radicalizarse años después algunos de sus sectores, especialmente la 'Esquerda Galeguista' y los integrantes de la 'Vanguardia Nazonalista Galega', el separatismo sí contó con un mínimo grupo organizado.

Situación actual del nacionalismo gallego

Durante la dictadura del general Franco cualquier movimiento del nacionalismo gallego fue anulado y la lengua gallega prohibida. Se tuvo que esperar a la transición a la democracia para formar un nuevo partido nacionalista. En cuanto a la obtención del Estatuto de Autonomía para Galicia, se hubo de esperar además a los últimos años de la década de los setenta, pese a que en 1936 ya existía un proyecto, que iba a leer ante las Cortes en Madrid el famoso escritor político y dibujante Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, y que nunca vió la luz por el levantamiento del 18 de julio 1936. Antiguamente la capital de Galicia estaba en la ciudad de La Coruña. Con el paso de los años se fueron trasladado las instituciones más relevantes a Santiago de Compostela hasta que, por fin, se estableció en dicha ciudad la actual capital. El gobierno autónomo se conoce como Xunta de Galicia y tiene sus propias competencias frente al gobierno central de Madrid. Dice la Constitución Española que todo lo referido a las autonomías es motivo de ley orgánica, por lo cual los gobiernos autonómicos ejercen una función subsidiaria, es decir, pueden legislar para su territorio sobre lo que no exista legislación estatal. Quedan fuera de las competencias autonómicas las relaciones con otros estados. Pero la integración en la Unión Europea ha hecho posible las relaciones interregionales. Ésta es una práctica a la que con frecuencia recurren los dirigentes de las Comunidades Autónomas de España. En el caso de Galicia, el presidente de la Xunta, Manuel Fraga Iribarne, ha fomentado mucho ese tipo de relaciones en los últimos años, sobre todo de tipo comercial. El gobierno de Fraga es de derechas, pues gobierna en representación del Partido Popular (PP) desde hace más de una década. El primer partido de la oposición es el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que tuvo la anterior presidencia de la Xunta, a principios de los 80. Y en segundo lugar se encuentran los nacionalistas. Los más importantes partidos nacionalistas son en la actualidad el BNG (Bloque Nacionalista Gallego), con Xosé Manuel Beiras a la cabeza, y el PSG-EG (Partido Socialista Gallego - Esquerda Galega). El primero, tras las elecciones autonómicas de 1989, es la tercera fuerza política de Galicia. Formalmente no es un partido político, sino una organización suprapartidaria. En la vertiente jurídica, se presenta a las elecciones como coalición electoral de la UPG (Unión do Pobo Galego) y la ANPG (Asociación Nacionalista do Pobo Galego), aunque la segunda desapareció políticamente hace ya tiempo. Subsiste la UPG, que se autodenomina partido marxista-leninista y persigue la independencia absoluta de Galicia. En cambio, el PSG-EG es un auténtico partido, fusión de Esquerda Galega (antes Partido Obreiro Galego - POG), con el PSG y representan un nacionalismo más moderado. En los últimos años se han dado ciertas escisiones en estos partidos. El PSG se ha separado de EG. Una parte se ha coaligado con el PSOE, otra ha seguido como PSG, y el resto se ha integrado en el Bloque. A su vez, una parte de lo que era el antiguo PSOE se sigue presentando con este nombre.

En los últimos años se ha producido un continuo incremento del voto nacionalista en Galicia, lo cual ha inclinado la balanza considerablemente hacia la izquierda, pese a que el Gobierno autonómico, así como el de tres de las cuatro capitales de provincia es de derechas. Por dar alguna cifra, podemos decir que sólo en la segunda mitad de la década de los ochenta la izquierda pasó de un 31,4% de los votos a un 46%. A su vez, el voto nacionalista evolucionó de un 9,9% a un 12%. Hoy en día, el nacionalismo gallego se encuentra ampliamente representado en el Parlamento estatal, algo que hace una década era impensable.

Literatura:

BARREIRO FERNÁNDEZ, X.R., Historia contemporánea de Galicia. 1984.
VILLARES,R., Historia de Galicia. 1991.
GONZÁLEZ LÓPEZ, E., Historia de Galicia. 1980.
VICETTO, B., Historia de Galicia. 1866.
RISCO, V., Manual de historia de Galicia. 1978.
BOBILLO, F.J., Nacionalismo gallego: la ideología de Vicente Risco. 1981.
VILAS NOGUEIRA, X., Las elecciones en Galicia (1976-1991). 1992.

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