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por Poki Galtzoina El fin del siglo XIX es para la integridad de la identidad nacional española un período de desmoronamiento. El movimiento catalán, al principio cultural a través de la Renaixenca, se transformó rápidamente en algo político con la fundación, en 1888, de la lligua de Catalunya, que entre tanto predicaba la instauración del catalán como idioma oficial. En el otro norte de la península Sabino de Arana Goiri fundó en 1894 la primera organización nacionalista, a la cual siguió un año más tarde el Partido nacionalista vasco (PNV) que propagó la idea de la unidad cultural y también racial de las provincias vascongadas, desde entonces bautizadas Euzkadi. 1898 vio la pérdida de las últimas migajas del imperio de ultramar en una derrota militar humillante. En reacción a esto una parte de la elite intelectual de la península se puso a pensar sobre la grandeza y la decadencia forzosamente atada a todo imperio. Ellos van a ir elaborando una reflexión densa sobre España y su sociedad como identidad y proyecto colectivo, buscando soluciones para una posible regeneración. Dentro de esos intelectuales se destacan los nombres vascos de Pio Baroja, Ramiro de Maetzu y sobre todo el de Miguel de Unamuno. Aunque los dos primeros introdujeron el mundo vasco y sus temáticas específicas en la literatura, Unamuno es quizás el único que llevó el vasquismo a extremos obsesivos y hasta casi patológicos.
Euskalduna naiz eta harro nago
Unamuno euskaldun zaharra da bai... ...Vasquización no! En 1886 Unamuno escribía que "individualmente cultivaba el idioma vasco" pero "no [se empeñaba] a propagarlo porque [tenía] otras cosas que hacer y [consideraba] esta propaganda infructuosa e inútil". Aunque "vivía larga vida el vascuence cuando todavía el castellano balbuceaba en los poemas del Cid y el de Alexandre", Unamuno no duda un sólo instante en lanzar sobre el euskara un anatema casi bíblico. La principal causa de esa condena es de origen intrínseca y se basa en la ineptitud del euskera para convertirse en lengua de cultura. Unamuno ve en él un grave obstáculo para la difusión de la cultura europea, es decir, el liberalismo, en su país. "El idioma vasco es un idioma sintético como la realidad que es una gran síntesis". "Es un lenguaje de tipo inferior y perfecciones que en él ven sus panegeristas son las perfecciones de que han ido despidiéndose en sus procesos los idiomas de los pueblos cultos." El escándalo ocurrió el 26 de agosto de 1901 durante la fiesta de los primeros juegos florales, donde él fue invitado a pronunciar el discurso de apertura. Unamuno reitera su condena, una tesis ya expuesta en su doctorado: "El vascuense se extingue sin que haya fuerza humana que pueda impedir su extinción, muere por ley de vida. No nos apesadumbre que perezca su cuerpo es para que mejor sobreviva su alma." Su justificación es evolucionista."La primera necesidad es la de vivir y la necesidad de vivir trae consigo la de acomodar[se] y adaptar[se] al ambiente. El pueblo vasco tiene que vivir y para eso tiene que adaptarse al medio ambiente de cultura en el cual vive, para esa adaptación le estorba el vascuence." Unamuno expresó así, en una metáfora militar, que si los vascos quieren sobrevivir, tienen que abandonar la balloneta que tienen para el moser español. "El vascuence y el castellano son incompatibles digase lo que se quiera, y si caben individuos no caben pueblos bilingües. Es éste de la bilingüidad un estado transitorio." Por eso Unamuno siempre atacaría a los bizkaitarras encabezados por Arana Goirri que hacían del idioma y de su defensa la piedra angular de su nacionalismo. El hecho de que hubieran intentado cultivar el euskera, crear las palabras que le faltaban, unificarlo en su profunda y rica diversidad era para los ojos de Unamuno obra de taxidermista. Para Unamuno la creación de nuevas palabras en vasco era un crimen que cambiaba el idioma. Pero en un artículo publicado en La Nación de Buenos Aires Unamuno reconoció al castellano los mismos derechos prohibidos al euskera. "El castellano no es más rico que cualquier otro idioma moderno de cultura...La riqueza de una lengua no está en el número de vocablos o giros que posee sino en el que puede poseer;está en su fecundidad, en su facilidad para crear nuevas voces que respondan a nuevas ideas, y en su facilidad para asimilarse voces extrañas." Unamuno abertzale? Los vascos tienen que abandonar el vasco para sobrevivir. "Si por falta de dotes imaginativas no [son] poetas toda [su] moderna historia es un poema, el santo poema de la lucha por la existencia, fuerza viril para saltar en menos tiempos que los otros de la barbarie a la cultura, fuerza para dominar el mar y la tierra." Porque Unamuno tenía un proyecto para su pueblo. Entendía el destino de su pueblo dentro de la Península Ibérica, idealizada como comunidad , unidad libre de pueblos. "En España no hay separatistas, no los habrá jamás si no los hacen los viejos adoradores de la centralización brutal." Pero esa unidad no es la de una hispanidad exacerbada porque "los unitarios que sueñan con la unidad impuesta de la fuerza hablan de raza española es no saber lo que se dice tantas son las razas que han buscado el calor del sol de España." Y en este territorio es la raza vasca la más adecuada para encabezar, conducir, guiar el destino común de los pueblos de la Península. Los vascos "[necesitan] hablar castellano ante todo y sobre todo, para imponer [su] sentido a los demás pueblos de lengua castellana primero, y a través de ellos, a la vida histórica de la humanidad..." "El deber para con España de parte de Vasconia es el de tratar de vasconizarla." Otra paradoja, los vascos tienen que abandonar su idioma y llevar a la fuerza de su alma, producto de su idioma, el destino de España. "El pensamiento y el lenguaje se hacen mutuamente, son el fondo de la misma y una cosa." (in: "La cuestión del vascuence"). "Los vascos [deben] decir...no que [se] dejen gobernar sino que quieren gobernar a los demás, por ser los más capaces de hacerlo", y de seguir, "si, hay que proclamar la inferioridad de los andaluces y análogos, y es nuestro deber fraternal de gobernarlos." En "La raza y la lengua" escribe que los vascos deben compartir el sentido de gobierno, verdadera excepción en "la debilidad de talento administrativo que se supone defecto común a casi todas las razas de la Península." Otro cariz presenta una carta a Alfonso Reyes, que le había pedido pistas de estudio sobre los orígenes y desarrollo hasta el día del movimiento nacionalista vasco, en la cual Unamuno le responde que él había estado implicado en este movimiento, y aunque se consideraba antinacionalista, había influido el nacionalismo en cuyas filas se lo respeta y aún algo más (Citado en Manuel García Blanco). Ex-militante del 76, la actitud de Unamuno fue y sigue siendo un enigma. Ya subrayado el euskera es por su singularidad lingüística uno de los campos favoritos de lucha de los nacionalistas. Declarar su muerte es declarar la guerra, aunque según la frase de Unamuno hubiese solamente sido "echar puñados de sal a los ojos" para tratar de hacer reaccionar a sus paisanos. El amor de Unamuno hacia Euzkadi, Euskadi, Vasconia o País Vasco, tal como él lo quería ver escrito, se lee en su obra. Fiel a la tradición del 98,no niega su amor para el paisaje de su niñez y esa nostalgia del paraíso perdido. Y los versos de Iparraguire que él había hecho suyos dan tal vez un principio de repuesta a lo que era verdaderamente su vasquismo:
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"El pueblo vasco en la historia", Obras completas T.IV La raza y la lengua, Esticeler Madrid, 1968 Manuel García Blanco, "América y Unamuno", Romanica Hispanica ,Madrid, 1964. |